Propionato de testosterona, la testosterona más equilibrada.

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La testosterona es una de las sustancias más empleadas dentro de un ciclo de anabolizantes, ya que es prácticamente la base sobre la que se construyen la mayoría de los ciclos.

Dentro de la testosterona podemos encontrar diferentes tipos, cada una con unas propiedades anabólicas y efectos secundarios característicos, como en todo este tipo de sustancias, cuanto más potente sea, mayores y más peligrosos serán sus efectos secundarios.

Uno de los tipos que podemos encontrar es la testosterona propionato o propionato de testosterona, dentro de la escala de testosteronas se puede situar en el punto medio, ofreciendo un aceptable aumento de masa muscular y energía, sin una gran retención de líquidos y con unos efectos secundarios que si bien, deben ser tenidos en cuenta, no son de la misma intensidad ni magnitud que los que pueden aparecer por utilizar enantato de testosterona o cipionato de testosterona.

A pesar de ser un producto bastante equilibrado, el propionato de testosterona no es una testosterona que se utilice habitualmente en ciclos anabolizantes ni en preparaciones para powerlifters.

El uso clínico de esta sustancia está enfocado al tratamiento de pacientes con pérdida de masa muscular severa debida a post operatorios complicados o trastornos nutricionales graves. También para tratar el hipogonadismo (funcionamiento anormal de los testículos) en varones y la disfunción sexual.

El propionato de testosterona es de muy rápida absorción, y, por lo tanto, sus efectos serán visibles en muy poco tiempo, aumentando la energía, la agresividad y el apetito.

Su duración en el organismo es de 4 o 5 días, esto hace que se tenga que inyectar cada 2 días si se quiere mantener su efecto durante el ciclo, en cambio, este hecho la convierte en una sustancia más controlable pudiendo prevenir los efectos secundarios.

Su utilización aumenta la retención de nitrógeno en los músculos y una consecuencia de esto es la mejor asimilación de la proteína, además aumenta también la cantidad de glóbulos rojos en sangre y los niveles del factor de crecimiento de la insulina (IGF-I) y, por lo tanto, el nivel de hormona del crecimiento también aumenta.

La retención de líquidos que se produce con este tipo de testosterona no es un problema a tener en cuenta ya que no se acerca para nada a los niveles producidos con el enantato o cipionato, por lo tanto, la masa muscular obtenida es de mayor calidad y definición.

La duración de un ciclo con esta sustancia suele durar entre 8 y 16 semanas, y, pese a no ser una testosterona peligrosa, se deberá estimular la producción natural de testosterona endógena al terminar el ciclo ya que el uso de estas sustancias inhiben esta función natural de los testículos.

El tener una vida en el organismo tan corta la convierten en una de las testosteronas más adecuadas para ser utilizada en mujeres, siempre que se dejen pasar los suficientes días entre dosis, de lo contrario podrán aparecer síntomas de virilización.

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Efectos secundarios del Propionato de testosterona

Pese a no ser de las testosteronas más peligrosas, el uso de propionato de testosterona puede favorecer la aparición de ciertos efectos no deseables que, en el caso de caer en el error de utilizar esta sustancia, se deberán tomar las precauciones necesarias para contrarrestarlos y prevenirlos.

Entre los habituales y menos graves aparecen el crecimiento y fortalecimiento del vello corporal, la aparición de acné en torso, espalda y extremidades, y el aumento de la agresividad, problema que puede ser más serio en personas de carácter agresivo ya de por sí.

El uso de cualquier testosterona puede provocar la aceleración del proceso de calvicie en aquellas personas con predisposición genética a padecerla.

Pese a que su nivel androgénico es menor que el de otras testosteronas, esto no exime el riesgo de aparición de ginecomastia, es poco probable, pero se debe utilizar un antiestrogénico  adecuado como Proviron o Novaldex para evitar este efecto no deseado.

Como se ha comentado anteriormente, al utilizar una testosterona durante un cierto tiempo, los testículos dejan de producir de manera natural esta hormona ya que el aporte externo los «acomoda» por así decirlo a no producir, ya que, gracias a ese aporte, las necesidades quedan cubiertas. El problema aparece cuando se deja de aportar la testosterona exógena y los testículos no son capaces de volver a producirla, por ello se deben utilizar sustancias, como Clomid, que favorezcan esta producción una vez finalizado el ciclo, de lo contrario se llegará a producir atrofia testicular.

Se debe tener en cuenta que al utilizar testosterona aumenta el colesterol, por lo tanto, personas hipertensas o con el colesterol alto no deberían utilizarla.

Al utilizar testosterona se produce un alivio en los dolores articulares que se puedan padecer, se debe tener especial cuidado con esto ya que se trata más de una «anestesia» que de una recuperación, el daño sigue estando pero no la sensación de dolor, por lo tanto, la articulación se verá sometida a mayores esfuerzos y cargas pudiendo agravar la lesión.

Pese a no ser uno de los productos más peligrosos dentro del mundo de los anabolizantes, el uso de estas sustancias no se recomienda en ningún caso. Algunos de los efectos secundarios que pueden surgir son irreversibles y constituyen un alto precio a pagar por la utilización de productos anabolizantes.

 

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